domingo, 19 de abril de 2009

Desdoblamiento.

Y llegó la nostalgia tan intempestiva como siempre. Ella quiso saber de su mundo. Conjugó nombre e instantes, traspasó fronteras y lo vio a lo lejos tan extraviado y ajeno, como siempre; que optó por enviarle un beso en el aire y desaparecer sin dejar rastros.

Al otro lado de la cama, él se preguntaba por ella, las letras de aquel impronunciable nombre danzaron una a una delante de sus ojos, sonreía y la abrazaba al recordarla; tan extasiado estaba, que hasta creyó ver, que a lo lejos: ella le besaba y se alejaba en puntillas para no despertarlo.

No hay comentarios: